Cuando no hay cultura empresarial

Es interesante observar en los pequeños negocios que cuando se ingresa a una persona nueva, y aunque se le dice (no se le entrena) lo que tiene que hacer, no se hace en la persona ingresada una labor eficiente de formación e intregración dentro de la cultura del negocio.

He sido testigo de situaciones en las que se contrata a un trabajador para que haga labores de mantenimiento. Se le explica breve y rápidamente lo que tiene que hacer, pero a la vez es invitado por el mismo dueño, quien lo contrató y le indicó lo que debía hacer, a que participe con él mismo en actividades informales, como por ejemplo desayunar juntos, tomar sodas, compartir viendo televisión, el dueño le hace charlas informales y quizas subidas de tono, etc.

¿Qué sucede en pocas semanas?

Cuando el dueño tiene que retirarse del negocio por algunas horas, este nuevo trabajador no se dedica a trabajar. Se relaja y deja abandonadas sus tareas o las posterga, para dedicarse a ver televisión, navegar en internet o usar su celular, comer o descansar de no hacer nada.

Toda esta situación real se da porque el dueño del pequeño negocio, que es el líder, no tiene una formación académica administrativa y entonces por lo tanto, no tiene clara la importancia de separar los asuntos laborales de la amistad. Es un error pretender hacer amistad con los trabajadores o tratarlos como se trata a los miembros de la familia. Los negocios se manejan con reglas diferentes a las que se establecen dentro de la familia. El dueño no puede pretender manejar su negocio y comportarse como lo hace dentro de su familia. El negocio no es una familia.

Con el tiempo el dueño tendrá que prescindir de los servicios de esta persona, pues va a entrar en conflicto cuando le exija resultados en las tareas asignadas, y el nuevo trabajador se verá presionado a trabajar más activamente en las tareas que no hizo durante la ausencia del dueño. Al pasar el tiempo el dueño decide que este trabajador no le sirve. Pero el problema no es que no le sirve, el problema es que no fue entrenado apropiadamente, no le puso límites y lo dejó actuar por cuenta propia.

Todo esto se traduce en que no hay una cultura empresarial desarrollada por los dueños de pequeños negocios, para hacer que las nuevas personas contratadas reconozcan la autoridad y las responsabilidades de las tareas para las cuales fueron contratadas.

Y no olvide de crear una cultura empresarial en su negocio con parámetros, para que tanto sus trabajadores y empleados, además de sus clientes, sean conscientes de que su empresa tiene cultura empresarial, como por ejemplo, inculcar en su equipo de personas los siguientes parámetros bajo los cuales se mueve su negocio o empresa:

RESPETO ENTRE LOS TRABAJADORES Y CON LOS CLIENTES

COMPAÑERISMO AYUDARSE MUTUAMENTE COMO UN EQUIPO

HONESTIDAD DENTRO Y FUERA DE LA EMPRESA O NEGOCIO

PUNTUALIDAD SIEMPRE A TIEMPO

ORDEN Y DISCIPLINA EN EL TRABAJO

Le deseo muchos éxitos en su negocio!

Cordialmente,

ivan@agilcomm.com